17 de diciembre de 2018

El ciego afán

Ciego afán el de la trascendencia. Ciego y enceguecedor. A causa de él se cometen errores, barbaridades, crímenes imperdonables.

Sabe el ser humano que es mortal, perecedero. Su espíritu, que se siente inmaterial por ser una función del soma, no acepta la limitación de toda materia viva--su incapacidad de ser eterna--y postula--es más, afirma--su inmortalidad, la prometida por los dioses de la ilusión.

Perfectamente comprensible esta actitud de la conciencia. A la vida le repugna la muerte. El pulso del presente niega el futuro inerte, el de la nada, ese silencio eterno que el dualismo —convencido de la trascendencia de un espíritu imaginado— convierte en otra realidad, mejor, por cierto, que la dominada por el transcurrir del tiempo y el cese eventual de todo ser vivo.



Ciego afán el del querer alcanzar la vida eterna.


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