16 de octubre de 2018

Niebla y sol 2: Primavera frente al mar

No es todo sol en esta primavera viñamarina*. 

Por las mañanas prima casi a diario la niebla del mar que va poco a poco esfumándose a medida que avanza el día. 

Por la tarde o alrededor del mediodía se levanta el viento sur —surazose lo nombra cuando sopla enérgico y cubre el mar de un oleaje acorderado— que vuelve el cielo de un nítido azul sin nubes y hace del horizonte una línea perfecta: división dos azules intensos. 

En la playa las olas crecen y revientan sonoramente; al dar contra las rocas de la costa se alzan en penachos de espuma y neblina de aerosol salino. 

Huele el aire a mar y algas sacudidas por las olas.




La temperatura —para dicha de las flores— fluctúa entre los 50s y los 60s grados Farehneit. El viento austral puede parecer más frío porque sopla desde el mar que, a causa de la Corriente de Humboldt, no alcanza más de 54 grados Farenheit (12 grados Celsius).

Es ésta la primavera refrigerada de la costa central, desnuda frente al océano que se extiende interminablemente hacia el oriente.

Al anochecer, cuando decae el viento y el sol se aproxima debilitado al horizonte, se ve crecer, mar afuera, el banco obscuro de niebla que avanzará por la noche hasta la tierra y un amanecer nublado, de sol invisible.


*De Viña del Mar, en la costa de Chile central

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