18 de septiembre de 2018

De la vejez que ya viene

Alguien dejó esto escrito en un papel que echó al viento, por si acaso. Uno como cualquier otro mortal que se enfrenta al transcurrir del tiempo, que--como bien se sabe--no pasa en vano:

Supongo que cada cual se enfrenta a la vejez como mejor puede y a su debido tiempo. En lo que a mí respecta, sólo puedo adelantar que todavía es muy pronto para saber cuál pueda ser mi actitud, cuál mi conducta cuando llegue a viejo. Si alguna vez llego a tal estado, me gusta fantasear, aunque a juzgar por como se van dando las cosa, puede suceder en cualquier momento. 

Es muy reciente este haber advertido que a mi edad pareciera que ya no tengo una vida por delante, me quede el tiempo que me quede.  


Pero no por eso, no porque todo parece indicar hacia el pasado voy a olvidar que siempre hay un futuro en el que se ha de vivir día con día, y que no puede uno no proponerse una tarea, por ilusa que sea, y tratar de alcanzar un objetivo, aunque parezca inverosímil. 

Llamémoslos tarea y objetivo finales, definitivos: vivir.


* Thomas Cole. The Voyage of Life: Old Age

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