6 de agosto de 2018

Garabato #1 y otro



Dan mucho que pensar los garabatos que se producen casi por sí mismos en momentos cuando la mente anda ocupada en cuestiones que poco le interesan o que la perturban por lo irrelevantes que se le muestran y hay a mano papel y lápiz.

El ocioso no garabatea: lo hace el que se siente y resiente estar de ocioso sin estarlo.

Tiene el ocio mala reputación entre algunos, especialmente entre los que no se ven nunca acosados de la necesidad de garabatear en cualquier papel cualquier enredo de líneas que pueden ser tanto sondas en lo oscuro como drizas para alzar velas.

El ocio auténtico--el digno del que hablaban los antiguos--es una función imprescindible del pensamiento y la creatividad. Trabajo y ocio se complementan, se necesitan mutuamente, como les sucede en su alternancia a la vigilia y el sueño.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario