3 de julio de 2018

Para "Insectarium": Hormigas mitológicas

No sólo la tan conocida y repetida fábula de la hormiga y la cigarra nos ha legado la Antigüedad como un ejemplo del uso de insectos en la literatura y el arte. Hay muchas otras instancias en que los insectos les sirven de expresión artística a los clásicos.

Un ejemplo del valor representativo de la hormiga se encuentra en la historia de Psique y Cupido intercalada en la novela El Asno de Oro, en la que se cuenta cómo la diosa Venus, indignada maltrata a Psique y la somete a varias pruebas para atormentarla y castigarla por haberse enamorado de su hijo, Cupido.


En una de estas pruebas de castigo Venus “. . . tomó trigo y cebada, mijo, simientes de adormideras, garbanzos, lentejas y habas, lo cual, todo mezclado y hecho un gran montón. Dijo a Psiches: ‘. . . Aparta todos los granos de estas simientes que están juntas en ese montón, y cada simiente de éstas, muy bien dispuestas y apartadas de por sí, me las has de dar antes de la noche’.


Ante tal imposible tarea Psique “. . . estaba como una muerta, que nunca alzó la mano a comenzar tan grande obra para nunca acabar. Entonces aquella pequeña hormiga del campo, habiendo mancilla de tan gran trabajo y dificultad . . . maldiciendo la crueldad de su suegra Venus, discurrió prestamente por esos campos y llamó y rogó a todas las batallas y muchedumbres de hormigas diciéndoles:‘¡Oh sutiles hijas y criadas de la tierra,madre de todas las cosas, habed merced y mancilla y socorred con mucha velocidad a esta moza Hermosa, mujer del dios de Amor, que está en mucho peligro!’".

"Entonces--concluye la anécdota--, como ondas de agua, venían infinitas hormigas cayendo unas sobre otras, y con mucha diligencia cada una, grano a grano, apartaron todo el montón. Después de apartados y divisos todos los géneros de granos de cada onton sobre sí, prestamente se fueron de allí”.


La alusión a la capacidad de trabajo de la hormiga y al valor de la constancia y la necesidad de la colaboración de muchos parece demasiado obvia, pero tiene el encanto de lo fabuloso tan propio de las fantasías mitológicas de la Antigüedad clásica.

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