4 de julio de 2018

Otro decir del tiempo

Habla el poeta--con existencial amargura y quejoso--del "tiempo airado" y su costumbre de llevárselo todo por delante en su furiosa constancia destructiva.

Es la visión desolada de la existencia temporal, perecedera. Visión negativa del tiempo como nuestra esencial limitación.

Pero es el tiempo un bien: lo primordial. En él existimos.


Es en el tiempo, además, en su transcurso que se da la brisa en que se alza el volantín y asciende el azor.

También es en el tiempo que se da el repicar de las campanas y el henchirse a repetidos golpes de aire los pulmones.

Y arte del tiempo son la palabra y el ritmo de la danza, el masticar sabroso, el prolongado beso.


Al tiempo se deben los recuerdos y el olvido, la inacción y la aventura, los deseos e ilusiones, el atardecer y la lluvia.

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