5 de julio de 2018

La disciplina de crear :: The Discipline of Creating

El otro día alguien me dijo que ella no era escritora, que sólo escribía cuando se sentía triste o aroblemada. 

Conociendo nuestra naturaleza humana, me sorprendió que no escribiera todos los días y por muchas horas a toda hora. Es lo que exactamente hace la mayoría de los escritores. Escriben a diario y durante muchas horas, tantas como les puedan robar a las demás obligaciones cotidianas. 

Lo hacen no porque estén tristes o preocupados--que, con toda prbailidad, lo están--sino porque escribir, como toda otra forma de arte, requiere dedicación y largas horas de trabajo. Escribir, como componer música, pintar o diseñar una obra de arquitectura y toda otra forma de creación humana, no sucede espontáneamente, aunque a veces pueda parecer un acto de magia, un momento de inspiración. 





La creatividad, la inspiración misma, es el resultado de una técnica, de una disciplina y constancia. Un verdadero escritor no se sienta al computador solamente cuando nececita calmar la tensión nerviosa o acallar el triste sentimiento de la nada. La mayoría de los escritores probablemente hayan empezado a escribir para contrarrestar las ansias de la angustia juvenil y al hacerlo cayeron bajo el embrujo del idioma. Una vez atrapados por la fascinación de las palabras y su poder para crear y recrear la realidad y los sueños, no les quedó otra alternativa que sentarse diariamente al escritorio y escribir todo el tiempo hasta el final de los tiempos.




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Someone the other day said to me that she was not a writer, that she only writes when she feels sad or troubled.


Knowing our human nature I was surprised that she does not write every day and for several hours at all hours. Most writers do exactly that, they write daily and for many hours, as many as they can save from other obligations.


They do this not because they are sad or troubled--what, of course, they probably are--but because writing, as any other form of art, requires dedicated work, and long hours of it. Writing, as music composition, painting or architectural design, and most human creative endeavors, does not happen spontaneously, although sometimes it may seem to be a magical process, a burst of inspiration.


Creativity, inspiration itself, is the result of technique, discipline and consistency. A true writer does not sit at the computer only when in need to calm a nervous stress or a sad feeling of human nothingness. Most writers probably started writing to counteract the pangs of youthful angst and fell under the spell of language. Once trapped by the fascination of words and their power to create and recreate reality and dreams, they had no other choice but to sit daily at their desk and write at all times till the end of times.



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