16 de julio de 2018

Esterilidd de lo vacío

Hay quienes se comen las uñas hasta hacerse daño, quienes se rascan hasta sacar sangre, quienes comen hasta no caber--como el evangélico camello--por la puerta ojo de aguja, destinada a los humanos. 

Y quienes hay que, como ellos--los roe uñas, los rascadores, los comilones--, con la misma ciega obsesión, el mismo celo compulsivo, no pueden dejar de hablar y hablar por escrito  hasta quedarse sin palabras, en catatónico silencio frente a la página en blanco o la pantalla hipnótica, limpia de caracteres: esterilidad de lo vacío.


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