14 de septiembre de 2016

Diente de león: imágenes y palabras

12:15 By Santiago Daydi-Tolson

Imagen y palabra se han dado juntas, en armonía o contrapunto, desde a lo mejor los inicios del lenguaje hablado y el de la representación visual. Se podría pensar que surgieron casi como una misma cosa, hermanas gemelas que fueron poco a poco, milenio a milenio, evolucionando hasta alcanzar, a través del complicado proceso de los jeroglíficos y los ideogamas, identidades aparentemente distintas en las diferencias entre decir y mostrar, entre contar con palabras y hacerlo con imágenes, ésas que erróneamente dicen valer mil de aquéllas.

 Erróneamente, por cierto, porque no es sustituible un modo de expresión por otro: son intransferibles. Pero se complementan. Así, por ejemplo, la imagen del diente de león y el lema que habla de sembrar a todos los vientos que la acompaña en el excelente logo de la Editorial Larousse se hermanan en un mismo significado.

Está visto que en los logos se cumple esa simbiosis significante en que lo visual y lo verbal expresan en conjunto, multiplicando la impresión con que los sentidos más elevados--vista y oído: los intelectuales--sienten el mundo y lo comunican a la conciencia que lo comprende admirada.

¿Y qué comprende el ojo al ver la imagen de este diente de león que dispersa paraguas por los aires? ¿Necesita la imagen el complemento del verbo que la explique?

Postulo que la mente, sin proponérselo, al ver que vuelan los paraguas como vilanos al viento, los verbaliza,

Ya sea como una bandada de pájaros que por lo negro se dirían de mal agüero: torvos cuervos de corvo pico, picotas del duelo; turbias alas de socavón o cueva de vampiros.

Ya sea de otra manera muy diferente. Porque por negro que el paraguas sea, en el vuelo disperso de muchos de ellos leerse puede el pentagrama del ensueño o el capricho alegre. Música de circo para el que se equilibra afirmado en un paraguas. El negro, ya se sabe, absorbe la luz, se empapa de ella, como se empapa del agua nutricia todo paraguas abierto a evitarla.

Invención del ingenio, pararrayos, el paraguas, negro y todo--como el tordo que lindo canta--protege de tormentas y chaparrones. Se agradece así la lluvia necesaria que no moja.

Pareja principal entre los invitados al arca debió ser la del paraguas con su paraguas. Extendida su cúpula negra de trémula tela se reprodujo de tal manera en los cuarenta días de travesía que negó el diluvio que lo empapaba todo.

Vuelan los paraguas redimiendo a los que ya secos, incólume ante las iras del castigo, los enarbolan como banderines de alegría. Hacia el fondo el viento destapa la amanecida.

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Miércoles 14 de septiembre, 2016

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