3 de febrero de 2016

Opinión: "La política y el desnudo". Alejandro Rosales Lugo

08:14 By Santiago Daydi-Tolson

El desnudo como representación artística es un motivo preponderante en la civilización occidental. Desde la Grecia extraordinaria y Roma, hasta el presente, al paso de la conquista estética del mundo, el desnudo ha sido figura central de las artes.

Significa el desnudo artístico la pureza y la concepción de las potencias humanas. Representa al cuerpo visto como medida de todas las virtudes que fraguaron los antiguos griegos y que los grandes del Renacimiento, como Leonardo y Miguel Ángel, fincaron como centro del universo y del pensamiento humano. Las culturas universales abrevaron de ese pensamiento para identificar a nuestros pueblos en la fusión de una interpretación estética compartida.

La política como imposición cultural ha cercenado no pocas veces esa actitud humanista de la sociedad al censurar y prohibir la expresión del desnudo artístico. Pero si el gobierno y la Iglesia han abrigado en ocasiones prejuicios contra la representación del cuerpo desnudo, también gobiernos e iglesias han alentado en el arte esta primigenia representación.

Un país como Italia, tesoro cultural de la Humanidad, ha podido ser, así, la medida de todo logro en relación con la expresión estética.

Aún así, Matteo Renzi, primer ministro de Italia, ha ordenado cubrir las estatuas desnudas al paso del presidente de Irán, Hassan Rouhanni, para no ofender su mirada casta, producto de su cultura y religión. Porque los países árabes no avanzaron en la interpretación del cuerpo humano por una concepción de su entorno poético que anula el desnudo.

Ironía y política, el negocio del petróleo y el abandono de las formas más elementales de dignidad estética por parte del premier italiano.

"El Mochismo" también se da en algunas sectas protestantes al negar éstas toda forma de expresiones desnudas.

E increíblemente en México, en tiempos del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz se cubrieron las estatuas de mármol del siglo XIX en la Alameda Central de la Ciudad de México y a la Diana Cazadora se le obligó a ponerse un taparrabo.

La estupidez del gobierno represor de Díaz Ordaz llegó al colmo cuando ordenó que las bailarinas del Ballet Nacional de Senegal se cubrieran sus chiches durante su actuación en el Palacio de Bellas Artes. La estupidez, el "chatismo" cultural de Ordaz fue "epopéyico" cuando censuró el apellido del escritor italiano "Giovanni Verga" en la publicidad e hizo poner en cambio "Giovanni V."
Ahora Italia, país grandioso en el arte y la cultura universal, agacha la cabeza ante el presidente iraní Hassan Rouhani, en nombre del negocio y el petróleo persa.

La estupidez en la Historia del Arte ha sido la gloria de los idiotas.

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Miércoles 3 de febrero, 2016

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