17 de febrero de 2016

Aniversario del Blog Labrapalabra

08:22 By Ed Valenz

Por estos días de mediados de febrero cumple nuestro blog Labrapalabra un año más de existencia.

Comenzó como una forma práctica de hacerle llegar a nuestros lectores el contenido literario que inicialmente publicábamos en formato de revista digital. El blog, con sus entradas semanales, es un formato más simple y fácil de usar, tanto por quienes lo producimos como por quienes lo consultan.

Al cumplirse este primer año de publicación regular, quienes mantenemos el blog nos alegramos, satisfechos de su continuidad que sólo es posible gracias a quienes contribuyen con su obra creativa, que a fin de cuentas, es la que justifica esta publicación.

Agradecemos a nuestros asiduos lectores por visitar nuestro blog y a muchos por sus amables comentarios. Las cifras estadísticas que permiten contabilizar las visitas a nuestra publicación van en aumento y suponemos que seguiremos conquistando un mayor número de lectores mientras contemos con materiales que añadir cada semana.

Ante este aniversario nos parece adecuado echar una mirada al pasado, a los más de diez años anteriores que vieron la producción irregular y esporádica de Labrapalabra en formato de revista digital dedicada mayormente a las letras en lengua española.

Así, vaya aquí la breve historia personal y egocéntrica de Labrapalabra, escrita por quien la concibió y ha sido su editor hasta ahora.

Aunque el primer número de Labrapalabra apareció en la red en el 2004, la idea de crear y producir una revista de tal tipo se remonta a algunos años antes, cuando la tecnología ofrecía una vía perfecta para cumplir con ese ensueño un tanto iluso de fundar una revista literaria que transformara el mundo.

Ensueño nada original y muy anterior a la era digital y sus ofertas de fácil publicación y distribución de material escrito y visual, esa ilusión mía de producir una revista literaria incomparable.

Tal fascinación con la palabra impresa me había ilusionado desde los años de colegio cuando, bajo el influjo de un profesor tan iluso y ensoñador como sus alumnos preadolescentes, produjimos a mimeógrafo ilegible una revistilla literario-artística de fugaz existencia y larga, nostálgica memoria.

Cómo no evocar aquí a ese maestro que además de engolosinarnos de niños con el placer de la lectura nos aficionó al doble placer de la escritura y nos volvió ávidos buscadores del innumerable placer de la publicación.

Poco después, ya definitivamente entregados a la dicha de las letras, fuimos dos amigos, ya adolescentes, los que nos entretuvimos produciendo una revista técnicamente algo mejor y de más larga vida.

De esa revista de colegio no me quedan ni los nombres, que debieron ser tan altisonantes como el de nuestro blog actual, que se debe a una jugarreta de esos años al filo de la juventud.

Mi obsesiva tozudez de revistero se vio premiada en mi último año de secundaria con la dirección de la revista escolar, publicación oficial del colegio. Desde entonces el gusanillo de querer editar otra publicación semejante vivió calladamente, sin dejar de roerme el alma, en algún rincón de mis deseos más secretos por imposibles.

Cómo no iba a despertar de su sopor esa larva viva al darme yo cuenta muchos años después de lo apta que parecía la tecnología al día para las funciones insaciables de publicar urbi et orbi la revista deseada.

Fue así como a finales del siglo, haciendo uso de mi condición de administrador académico propuse crear una revista que les sirviera de aprendizaje a los alumnos de lengua y literatura española de nuestro programa graduado.

La respuesta fue, claro está, la inactividad absoluta.

Una vez liberado de las obligaciones administrativas, conseguí interesar en el 2004 a un grupo de alumnos que con el entusiasmo y habilidades de las generaciones nuevas llevaron a cabo, para mi gran satisfacción, ese proyecto tan antiguo como mi interés en las letras.

Labrapalabra se alojó entonces en el servidor del Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Tejas en San Antonio. Siete números aparecieron en años subsiguientes, sin continuidad ni regularidad, bajo el sello de la universidad.

Labrapalabra 1
Labrapalabra 2
Labrapalabra 3
Labrapalabra 4
Labrapalabra 5
Labrapalabra 6
Labrapalabra 7
Labrapalabra 8
Labrapalabra 9
Labrapalabra 10
Labrapalabra 11
Labrapalabra Blog
Cabe anotar aquí que el nombre Labapalabra se eligió después de largas consideraciones, como sucede cada vez que ha de bautizarse algo que se quiere entrañablemente en su potencialidad.

El término Labrapalabra se me había ocurrido en años cuando me había dado por las jugarretas verbales y los experimentos caligramáticos con que trataba de satisfacer en días de aprendizajes y experimentos mi doble interés en las letras y las imágenes. Varias décadas después, cuando con mis alumnos buscábamos un nombre para lo que sería la revista estudiantil que estábamos fundando, se me vino a la mente como una chispa sorprendente esa Labrapalabra de mis años de colegio sin que yo recordara haber jugado ya con su doble sentido de labranza y orfebrería verbales que definía el ideal de la revista.

Con el tiempo, que dispersa a los alumnos, Labrapalabra pasó a ser el proyecto de unos pocos y pronto se volvió una idea irrealizada, irrealizable. Pronto no se pudo contar con el interés de suficientes alumnos ni con el asilo académico.

La di por desahuciada, condenada a una muerte por inanición. Aun así seguí hablando de ella y lamentando su catatonia hasta que fueron otros los que me convencieron de darle nueva vida bajo otro formato, el que tiene ahora.

Al cabo de un tiempo de inactividad, sin embargo, Labrapalabre reapareció como publicación independiente. Desde hace algunos años el apoyo y entusiasmo de su diseñador, Eduardo Valenzuela, hace posible que cada semana llegue a nuestros lectores.

Cuánto tiempo más sigamos añadiendo textos literarios no lo podemos saber, pero contamos con que sigan cayendo en nuestras manos materiales que valga la pena dar a conocer en la infinita red del universo digital en desaforada expansión.

Un grano de arena, una gota de agua, una ráfaga de aire.

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Miércoles 16 de febrero, 2016

1 comments:

  1. Felicidades por el aniversario, es un gran esfuerzo de tu parte y de parte de tus colaboradores. Yo he disfrutado algunas lecturas muy buenas en Labrapalabra y espero seguir haciéndolo por mucho mas tiempo.

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