19 de abril de 2015

Poemas: "Papas de Chile", Lilianet Brintrup Hertling

23:39 By Ed Valenz

De las papas con carne de Chile

Declaro que el lugar más amargo de la República de Chile del Nuevo Extremo está ahí en el centro nebuloso y condensado de nuestro suelo urbano.
Ahí donde se daban las papas, ahora las vacas caminan sobre escombros de pastos cenicientos bajo el peso de un aire espeso e irrespirable. Hablo de bestias atontadas, petrificadas como los troncos que dan carbón. Pulmones sin aire, cabezas gachas, patas sin pasto, cuerpos a todo sol, ahogándose sobre la tierra que pudo haberlas hecho felices. Que pudo habernos hecho felices.
Juro no ingerir carne con papas o cecina cruda, seca o cocida.
Prometo no calzar su cuero ni mirar sus ojos que entraron enceguecidos al matadero de la ávida ciudad, lugar de su única gloria. El olor. El dolor.
Usted que come todo y que está rodeado de árboles bien verdes tiene una obligación lateral en el infierno amargo de las vacas atrapadas en el matadero. Conserve su memoria para el clon del futuro, conserve su memoria para la hora del almuerzo sin papas, para el asado al palo, para el puchero, para la empanada y el bistec sin ojos.


De las papas infieles de Chile

Y entonces Chile entero entrevió por las cortinas de las ventanas de sus casas y apartamentos, que aquellos jardines y huertos antes apenas vistos se convertían en huertas magníficas. El hombre caminó por melgas de papas, tocó sus hojas, olió sus pequeñas flores, apisonó la tierra, volvió a oler y volvió a desenterrar las papas primerizas ya carcomidas por algún insecto rival.
Todo olía a papa cruda y cocida. El chuño llenaba los silos, de los animales
salía leche de papas y las mujeres hacían queso y pan de papas; los colchones se fabricaron ese verano con las cáscaras de las papas y de la noche a la mañana el pueblo entero bebía licor y vino de papas. Puras papas.


Chile a la sombra de las papas

Un largo discurso político bloquea la salida de las papas, de las espinacas y la de los repollos. Al alzar la vista, las estrellas apenas iluminan nuestros ojos. La tierra limpia sus fisuras, y a la hora del crepúsculo cicatriza llagas y ya no hay más regiones ni provincias, sino un sólo largo pedazo de papa-tierra alzando una sola gran bandera incolora pero reluciente como la cáscara de una sola gran papa.
Aún hay huerto de tres colores y de formas alargadas como el discurso del rojo de la sangre araucana, el blanco de la nieve de las montañas, y el azul del cielo y del silencio a la sombra de las papas de Chile.
Y si bajamos más al sur entrando ya a la Patagonia, las papas florecen por sobre nuestros pies de lunes a jueves, pero caen como granizos almidonados los viernes, sábados y domingos, mientras en esos días podemos sentir que masticamos chicle de papa y bebemos licor de papa; pero, eso no es todo: los siete días se alargan hacia el centro de la tierra y así algo más adentrados hacia el sur brutal, tomamos un cucurucho de helado de papa. ¡Es el vidrio! ¡Es el vidrio crujiente entre nuestros dientes! gritamos, mientras se desbloquea en la blanca sesión del Congreso, la salida libre de las papas fieles a Chile.


Un poco más hacia la sombra de las papas de Chile

Y si yo me fuera por ahí a encontrarme con otro lado de Chile, con otra realidad jamás imaginada y ¡plum! una ecuación marina que explique al mundo cuán sorprendentes somos, cuán increíble sois. Ver si sólo pudiéramos mentar verbos nunca usados; que no nos bastara con nadar o ingerir papas de la tierra y del mar; que nos bastaran las cosas del vecino, ser atleta, no desear siempre la cáscara, la pulpa y la niebla para avanzar perdidamente.
Era tarde y el aire se llenaba de un movimiento estático preparador de la potencialidad de las papas: cociné puré, denso y sombrío.


Chile a la sombra del brote de las papas

Se escribe en el libro de las papas de la gran República de Chile que se dio inicio a la extensa Crónica de las Nuevas Siete Partidas en todas las lenguas escritas del mundo: Sueño Ambrosoli.
Los mapas volaron a tierras mejores, el agua del mar lavó polvo, heridas y llagas de los pobres todos. El silencio cedió el paso a melgas y surcos, únicas armas a la sombra no temida por la carabina de don Ambrosio.
Pero Chile puede volar aún al espacio de los sueños de los tubérculos.
Aunque vive agarrada a la tierra y porque sus habitantes hemos tomado formas oscuras de moluscos oscuros, puede dibujar un mapa indicador del polvo y del chuño; de bogedas repletas de papas, de heridas y llagas de los pobres todos curadas por su sola presencia.
Esto no se va a quedar así, dijeron las papas muy puestas en su  maternidad de ovario bilocular: seremos muchas y acabaremos con todo lo que nos entorpece.
Por momentos un veneno reverdece en sus brotes, pero ella, la papa única, prefiere crecer verticalmente y así dar sombras blancas y púrpuras con su hojuela lateral.


De las papas, hablo

Evito males mayores a las papas.
Evito tortilla de papas a la española y a la chilena,
evito la papa loca porque no sabe que bajo ella,
en la tierra hay algo mayor que no se mueve, eterno.
Locro de papa.
Guiso de papas.
En un invierno de ayer no hubo papas,
sólo cáscaras remojadas en manteca blanca,
y pastel de papas con pasas.
La papa funge como directora mayor de la cocina
y si se la deja suelta,
la papa se erige como coordinadora general de la casa.

Abro una papa y ¿qué encuentro?

El celular de la papa:
un e-mail: papadulce@amable.com
y más aún, www.papaacua.net
sellos y celos de papas
timbres de papas
papas como cerditos come papas
moléculas de papas aquí y allá.
Pero por fin y para la infelicidad de todos, un meeting de papas discutiendo asuntos del TBP, del CORFI, del CONAPIP y hasta del FMO.

Pero el peor mal inevitable de la papa
Es cuando se para frente al Papa
y le zampa: estoy harta que no hayas echado una Bula a Chile,
en particular, en donde estipules que “ya basta de papas”.

De la papa pionera, hablo

Una papa viajera intrépida echa a andar máquinas,
salta a una carreta, se desliza en una bolsa, se desplaza por vapores,
monta caballos y camiones.

Precisando la alteridad de las papas no alteradas,
un vigía agricultor instala su cama exactamente
al lado de las melgas de papas y sueña con ellas:
en la olla, en el horno, en su boca.
Al freírla o hervirla en el encanto de su saliva,
deviene leche condensada y kochkäse de papa.

Hubo épocas en que se enterraron y desenterraron en un mismo lluvioso y helado invierno allá en el sur del mundo,
en donde se les rogó en huilliche, en araucano, en chileno y en alemán.

Pero hoy, el veneno de su planta alcanza mi verbo
y las clasifico en categorías y hago rúbricas
y cuadros estadísticos de papas
que me dicen todo de su ojo venenoso
que me mira de soslayo para enervarme.


Chichichí-lelelé-Chapalelé

Chichichilelelé-chapalelé
fue mi papa-canción de cuna cantada en alemán
Voy contigo papa celestial con manteca y chicharrones
Que como salvavidas te has tirado al mar frío de Chiloé,
pero no has perdido tu imaginación. Desde entonces sólo vivimos
para comerte y sólo te comemos para vivir.
Como tecla de piano te toco para que sueñes conmigo y nunca me abandones, para que nunca me alejes de tu denso calor:
milcao y  chapalelé.

¿Por qué una papa no es como una mujer?
¿Redonda, alargada, simple, con arado en mano en una aurora helada?.
La papa textual que construyo para mí misma no me amamanta ya más: die kartoffel convertida en milcao calienta mis manos y mi alma.
10,000 libras de papas en mi cuerpo y aún puedo pensar: papa dulce, amorosa, de sellos y celos de papas, papa loca y ese locro de papas que salvó el hambre del invierno de los del sur. Chichichí-lelelé chapalelé.

Papa ártica, papa y harina,
te grito que me dés tu puré sin mantequilla, sin leche.
Papa frita y refrita te insisto que sabemos que tu identidad,
hoy por hoy, es cuestionable.
Tomar la papa
Hacer la papa y la pata
Papa tripartita y tridimensional
Papa voladora y multilingue
Puchero de papa
Chupe de papa
Papa dulce
Y al fin, en la mesa, milcao y charquicán, die kartoffel.


En la cocina del sur de mi casa

Una papa por grande que fuera no producía terror,
sino pastel de papas
papas salteadas
papas rellenas
ensalada de papas
panqueques de papa
ñoquis de papas
klösse de papas
La papa aún se alimenta de mi mirada que la engorda
como a un cerdo goloso de papas.

Papa larga, ovalada y por fin redonda como el hambre de muchos
papa barata
papa chanchera
papa-hoyo calcetín
papa jugosa, musgosa y mugrosa
papa confitada y embarazada
aún te busco en la despensa de la cocina del sur de mi casa.

Pero hoy, encuentro bolsas y bolsitas de papitas,
ésas como las de la película Entre nos
que deja con hambre a niños pobres y ricos,
y entre nos te digo que esas papitas, no,
no entran con frecuencia
a la despensa de la cocina del sur de mi casa.


Diálogo en la melga

Yo soy romántica, me dijo una papa bajo la lluvia de un verano
negándose a crecer e insistiendo en nacer pálida, ojerosa,
llena de sueños de escuálida belleza.
¿Cuál es tu secreto papa, indagué?
Que nadie me entierre sus dientes en plena luz de mi corazón harinoso,
es lo que pido desde la profundidad de la tierra que pronto se quedará
sin agua y yo languideceré en mi transparencia opaca.
La papística ha entrado en receso, así toda papa emprendedora
no se pela más, le explico a la papa rodante en mi olla.

La papa me preocupa más de lo que yo misma pudiera pensar,

y así, especulo y avanzo preguntas:
¿A quiénes alojas papa?  Ten cuidado, porque entre tus alojados
puede haber enemigos.
¿Qué le robas al suelo que cae tan bien en nuestros estómagos?
Tu vida secreta la quiero para mí, papa.
Alguna vez te habrás quedado allí en la tierra húmeda como muerta, porque no te atreviste a asomarte.
¿Vendrás de la región de los muertos con un mensaje ácido para la especie humana?
¿Cuántos hongos te habrás comido en tu camino de salida hacia la luz del sol? Algo tiene que ver con esto, pues nada hay como tú, papa,
en la paz y en la guerra.

Nuestro vicio de mezclarte con leche y mantequilla no parece molestarte
y te moldeas generosamente bien: te lo agradezco personalmente, de pie entre tus melgas. Imagínate que dejemos una estación descuidada sin cosecharte, ¿qué harías papa? ¿regresarte y deshacerte entre la tierra húmeda y desaparecer como papa cafesosa?

Así a plena luz del día y ante tu terco silencio te pregunto:
¿Cómo sueltas tus semillas? ¿Cómo empujas tus flores?
¿Esas amarillas y sobretodo las moradas?
Tu vida es oscura y de ahí te sacamos.
Sabemos que la velocidad no es tu fuerte, avanzas lentamente,
te escarbamos con la mano por los bordes para ver si vienes sola o con mellizas, pero casi siempre ¡oh sorpresa!, vienes con una gran familia
¡oh sorpresa! eres blanca, eres crema, eres blanquecina, eres azul,
eres rosada, eres pálida, eres irresistible.
Llenamos canastos, somos ávidos y con azadón en mano
recorremos tus surcos y lo queremos todo;
te transitamos una y otra vez oteando y olfateando
para que no se nos escape ni una sola de tus papas;
por fin, al destruirte, vives para nosotros.
Se podría sostener que la papa es papa-caliente
que no se dobla ni doblega nunca;
por eso pide hablar con la Ministro del Trabajo y mirándola a los ojos,
le dijo: que me planten y me replanten, así la cosecha no será ni romántica ni pálida.


Lunes 20 de abril, 2015

2 comments:

  1. Ha sido un placer leer estos textos de Lilianet. Gracias por publicarlos.
    Armando Chavez-Rivera

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  2. Poema muy evocativo; pasar por sus palabras es como pasar por las melgas, hundir los pies y jalar con violencia manojos de imágenes que emergen con los olores de la tierra oscura y la cocina alemana llevada al fin del mundo… y sabiendo que antes de ese acto brutal ya había habido lenta gestación desde lo enterrado y oculto hacia la ruptura de lo abierto... y de ahí al cremoso y reconfortante de almas puré de papas. Francisco de la Cabada

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