18 de marzo de 2015

Poema en prosa: "Ayer corrí con la jauría", Alexandra Botto

14:46 By Santiago Daydi-Tolson

He oído, Dodo, que aquí caminan los muertos.

Cuando todo duerme, cuando piensas que todo quedó atrás, con el padre descalzo y frío en su tumba desde hace años, y los parientes olvidados, ahora un estallido.

El animal rebota contra el suelo. El ruido de su caída nos alerta. Lo ha herido el gusano que lo consumía poco a poco desde dentro. Todos nos asomamos a su foso, allí yace el hombre tembloroso y sucio. Alguien le acerca un poco de agua. Es el mismo que ayer enterraba niños en los cuartos y los empotraba en las paredes. Nosotros recordamos su nombre en esta hora ennegrecida de nostalgias… aquellos días de malvas olorosas, nuestra hermandad de agua tibia y risas de naranja. Hay en sus ojos cierto tizne, residuos de una sombra larga en su consciencia, la mueca burlona que ya no hiere.

He sabido, Dodo, que así comenzó esta diáspora sanguínea.

La bestia saborea el aguijón del alcohol que adormece sus dolores. No le incomoda su cama de piedra ni la luz tintineante del pasillo. Nos mira sin mirar porque tiene la mirada rota del que busca un amor cualquiera que le limpie las babas mientras duerme. Escarbamos con delirio en su pecho tratando de encontrar un corazón humano. Pero no se halla lo que nunca se ha extraviado ni jamás nos ha pertenecido. Nos alcanza un dolor viejo, casi de ultratumba e intentamos desatar el nudo humedecido con gin-tonic y olvidar su peste horrible, tal vez remediar el mal ya hecho.

He visto, Dodo, en cada espejo un sueño que escapaba.

Lo dejamos agonizar en la penumbra. Le arrojamos ramas secas de bugambilias antes de contemplarlo morir poco a poco en su odio inútil. Blasfemó dos o tres flechas sin apuntar a nadie. Así comenzó a entrar el viento en la guarida y a perderse la simiente de sus huesos, de su carne triste. Aquí ya nadie reza, sólo murmuramos un conjuro misterioso para evitar que nos lastime el mismo retumbar en las entrañas. Habrá que continuar con el ritual de los abrazos y los días,… ¿cómo estás?, ¿cómo te ha ido?

En nuestros sueños sólo hay ruinas de un sendero de hierbas apagadas.

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Miércoles 18 de Marzo, 2015

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