21 de marzo de 2017

15 Poemas de Rebecca Bowman

vuelvo a mis haigas 
mis vides 
mis ansinas
como al sabor 
de la tortilla
y al calor 
del café

***
la copa que anoche
llevaba vino
sigue sin lavar
perfuma el aire
e invita 
a continuar la fiesta

***
Bonito nombre tienes, silva mía Pareces de bosque congelado
De nieve y de hielo, de altos pinos
Del trino de un pájaro solitario
Y entre los troncos grises
La mirada de un venado
Camino por la algaba
Que a mí me dio tu nombre
Con mis pasos cruje la escarcha
El llanto sorprende mis ojos
El pasmo de la belleza encontrada
Por el frío esplendor el asombro

***
Gris el horizonte
Gris el cerro
Grises los árboles 
Y pardo el suelo
La tierra húmeda y fría
De un día invernal
El sol ausente 
Un hueco visceral
Los pájaros plomizos
Entonan grises melodías
El aire 
Un velo gris
Indiferente, sombrío
Esperanza, no te vayas
Acuérdame, sé certera
Que ésta 
Es estación
Y por tanto pasajera
Que en su momento cederá a
Brotes nuevos
Y que el tiempo borrará mi 
Grisáceo tormento

***
Con fama de cascarrabias
Te quejas y refunfuñas
Berrinches, insultos, burlas
De ésos tus días saturas
Aguerrido contra el hombre
Por sus actos muestras repudio
Con conducta agresiva
Te armas contra el mundo
Mas a mí no me engañas
Aunque no quieras te descubro
Sé porque agredes tanto:
Bajo esa armadura
Iracunda de cinismo
Tienes corazón de azúcar
Dulce, tierno, quebradizo
Con un roce se destruye
  
***
¿En dónde yacerán mis huesos?
¿En qué tierra hallarán lugar?
¿En el suelo tropical de mi infancia,
En el barro de San Cristóbal?
¿Entre las piedras de un camino, 
O en las frías olas del mar?
Vagabundo no fui y sin embargo
Me ha tocado siempre errar.
Quisiera sentir tu abrazo
Y así poder descansar.
Antes se moría de nostalgia
Pero ahora es sólo penar
Y preguntarme de nuevo lo mismo:
¿Acaso tengo hogar? 

***
Soy de piedra
Soy de cal
Soy un pájaro seco
Que ya no canta
Dame, poesía,
Vida
Para que salga
Un trino más.

 ***
Entonces también
Huían las familias
Juntaban sus cosas
Las subían a carretas
Y cruzaban una frontera
Poco definida
Las hijas indefensas
Los hijos apenados
Los padres de familia
Serios, vigilantes
Las carretas cargadas de
Polisones, botas, ganchos de tejer,
Retratos de familia, cofres repletos
Y entonces
A buscar una casa
O llegar con los primos
Y esperar
Que se fueran los bárbaros
Una nación en exilio
Jamás sospechaban
Que no pudieran regresar

 ***
Conjunto tejano

En el aire espeso
De una noche de verano
El olor a estiércol, a azahar,
Los suaves mugidos de vacas,
Comienza el baile.
El tambor, el bajo sexto
Pulsan el aire
Sobre ellos
El gemido del acordeón.
Se agrupan las muchachas
En sus faldas coloridas,
Las luces colgadas sobre la pista,
Las parejas furtivas en la sombra.
Tu madre platica con las tías.
Empieza el Flaco a cantar.
El pulso de un requinto
Rebota en la sangre.
Una pareja gira
Cerca de tí.
Chayo está con la amiga,
Su pelo recogido,
Su nuca húmeda
Y dulce.
En tu camisa recién planchada
Rondas las esquinas,
Das un paso, dudas. 
Otro sorbo de cerveza
Pa’ agarrar valor,
Pero no te lo da.

 ***
¿A qué me sabe el vino
Si no lo tienen otros?
¿A qué me sabe el pan
Si a otros les falta?
Si otros tienen frío

¿Cuál mi regocijo?

Y si otros tienen miedo

¿Dónde está mi paz?

***
Verano

De mangos y hamacas
De chubascos limpios
Y lamentos de paloma
Tu boca mohina

Piloncillo en la lengua

Una gota de sudor

Recorre tu brazo

Te toco sin querer

Se reparte el sueño

Y en un atardecer

Se detiene el tiempo

***
Confesión

Lo que quise no fuiste tú
sino el llanto en tus huesos
la risa en tus dedos
y el gozo en tu ser.

***
Esta semilla dentro de mí
Que crece desde mi espalda
Que toca mi columna
Y la electrifica
Esta ansia de bocas, de piel, de carne

Remontando al vacío

La despiertas tú
Con tu mirada

Con tu caricia

Con tu ser

***


Ekfrasis

Mundo monocromo
De silencios y resguardos,
Alquimia natural
Del artificio,
Las aves e instrumentos,
Mariposas y alambiques,
Los astros en un embudo.
Remedios,
En tu nombre
Está la clave
De tu búsqueda,
Encontrar en las tinieblas
El centro del asombro,
La luz oscura
Del ser

***
canción de cuna

duérmete mi viejo
tú del cuerpo magro
fatigado de años
de desilusión
te daré mi vigilia
mis manos laboriosas
el consuelo que pueda
y mi lisa voz
recuerdo tus brazos
tu regazo certero
con esos me quedo
y bien estoy
cierra los ojos
deja la lucha
quédate tranquilo
estamos bien los dos

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Miércoles 22 de marzo, 2017








15 de marzo de 2017

Viaje a Montserrat

La Mejor Versión de Montserrat
Por Bertha Jacobson

̶  Cuando estuviste en Barcelona, ¿fuiste a Montserrat?
̶  ¡Ay, no tuve tiempo, pero me habría encantado, dicen que es muy bonito!

Escuché esos comentarios en varias ocasiones y, por el contrario, uno de los principales objetivos de mi viaje a España era ir a Montserrat y de pasada, visitar Barcelona. 

Desde la primera vez que vi fotos del lugar, se me metió en el corazón un deseo muy grande de visitarlo. Este remoto monasterio, que data del siglo X y se ubica en las cercanías de Barcelona, es un conjunto de edificios sencillos anidados en contra de unos riscos de piedra. A decir verdad, los edificios más modernos y austeros son, por sí solos, casi feos. Los peñascos sin los edificios son interesantes, pero la unión de los dos inexplicablemente forma un entorno mágico. Visto de cerca lo compararía a una mujer guapa con facciones burdas. Conozco a una chica de melena rebelde, frente amplia, ojos grandes algo saltones y nariz ancha. El análisis independiente de cada uno de sus rasgos no la hace hermosa y, sin embargo, en conjunto ¡posee una belleza cautivadora que llama la atención! Además de esa singular belleza externa, Montserrat posee un encanto interno que conlleva cientos de años de historia, arte, educación y servicio religioso.

El turista promedio viene desde Barcelona en una excursión de aproximadamente siete horas: tres de viaje y un máximo de cuatro para la visita. Entre las 10 y las 3 de la tarde Montserrat es un hervor de movimiento con centenares de turistas y decenas de excursiones escolares. Cámara en mano, la multitud hace fila para ver las principales atracciones: los niños cantores y la madona negra. Una hora en la basílica para el Canto de la Salve y el Virolai a cargo de la Escolanía (de lunes a viernes, a las 13h); fila de espera para pasar treinta segundos frente a la madona, fila de espera y dos minutos de tiempo dentro de la hermosa capilla diseñada a finales del siglo XIX en la que Gaudi participó como arquitecto asistente, más filas y media hora para el museo. Un rápido recorrido por la cafetería y la tienda de regalos y, si tienes suerte, puedes tomar el funicular hacia la cima de una montaña vecina para disfrutar de vistas extraordinarias del complejo monástico.

¡Rápido, que se nos acaba el tiempo!

Visitantes de todos los credos y creencias visitan Montserrat. El coro infantil atrae una audiencia diaria que abarrota el santo recinto. El religioso a cargo del servicio tiene que instruir a los presentes acerca del comportamiento apropiado dentro de un templo católico: no aplaudan, no tomen fotos, pónganse de pie, cúbranse los hombros desnudos.

Entiendo que para algunas personas es la única manera de visitarlo, pero francamente, si ésta hubiese sido mi experiencia de Montserrat, habría terminado totalmente decepcionada.

Justo al lado del antiguo monasterio hay dos hoteles modestos y sencillos. Nos hospedamos dos noches en el Hostal Abat Cisneros y tengo por seguro que esta decisión hizo de mi visita a Montserrat algo especial, magnífico y significativo.

Llegamos en la tarde cuando el último autobús de turismo partía cuesta abajo por una carretera empinada alrededor de la montaña. Éramos los únicos transeúntes en la explanada central donde un borde formado por cinco arcos de cantera permite admirar el valle y las formaciones rocosas. Nos recibió el imponente replicar de las campanas convocando a la víspera y el interior de la catedral, tenuemente iluminada, reverberó con las voces barítono y tenor de sobrios monjes en túnicas negras.  Los cirios ardían al compás de los cantos y los congregantes esparcidos por el templo éramos pocos.  En medio del servicio, dos hileras de túnicas blancas desfilaron hasta el altar y las voces angelicales del coro de niños nos emocionaron hasta la médula. Varios rostros se llenaron de lágrimas.

Disfrutamos de un encantador atardecer degustando queso, pan y vino en nuestra habitación y al día siguiente nos despertaron las campanas anunciando las oraciones matutinas. Nos deleitamos con un amanecer por encima de las nubes y me identifiqué con las águilas. Emprendimos una caminata solitaria por los senderos bien delineados que rodean el monasterio; entre ellos el vía crucis al aire libre con cada una de sus estaciones a nuestra disposición. 

Antes de la ocho visitamos la capilla, la madona y la cripta, abiertas desde las siete de la mañana. No tuvimos que hacer fila ni apresurarnos para dar paso a nadie, puesto que no había nadie esperando entrada y todavía faltaba una hora para que llegaran los primeros turistas del día.

Tuvimos la libertad de deambular sin prisa por la iglesia y admirar todas y cada una de las valiosas obras de arte. Nos deslumbramos con los paneles de mosaico rumbo al altar de la madona negra. La capilla octagonal en la parte posterior de la catedral nos acogió con un festival de luces de colores a través de los magníficos vitrales.

Gozamos de tiempo y espacio pleno para admirar el arte y disfrutar de la acústica del templo. El silencio del santuario nos invitó al recogimiento espiritual y la oportunidad de meditar y orar en este lugar tan especial.

Esa tarde compramos boletos en el funicular para subir a la cima y explorar varios de los senderos que llevan a diferentes miradores, ermitas o monumentos con vistas panorámicas de belleza incomparable. No teníamos prisa alguna por regresar pues oscurece hasta las 9 de la noche, era temporada primaveral y la brisa vespertina acariciaba nuestros rostros invitándonos a permanecer allí. Además, la habitación del hotel nos esperaba a pocos pasos.

La segunda noche cenamos en el restaurant del hostal. El excelente servicio de manteles largos, platillos deliciosos, como crema de espárragos y brocheta de pollo. acompañados de un buen vino y la convivencia familiar cerraron con broche de oro mi visita a Montserrat. Logré todos mis objetivos excepto el de conversar con alguno de los monjes benedictinos. Me habría encantado, pero no fue posible. Sin embargo sostuvimos una conversación breve y sustanciosa con un par de hermanas de 85 y 86 años respectivamente, quienes viven en Argentina y tienen décadas de hacer este peregrinaje cada primavera. Su sonrisa, optimismo y el cariño que sienten por este lugar mágico es contagioso.

Puedo decir con certeza que mi anhelada visita a Montserrat fue todo un éxito: inolvidable, serena, renovante y mística. Con el simple hecho de quedarnos en el hotel visitamos el lugar como peregrinos, no como turistas. Disfrutando del solitario lugar al atardecer y durante las primeras horas de la mañana vimos la mejor versión de Montserrat.

Mayo 27, 2016.

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Miércoles 15 de marzo, 2017

8 de marzo de 2017

Poemas de Luisa Govela

Imposible
Convencida de que no es posible
Fugarse del tiempo,
Me miro en el espejo.
Convencida de que es inútil
Inventar un puerto,
Un faro-abrigo, una brújula,
La voz amiga de un GPS
Con instrucciones para envejecer sin prisa.
Sólo existen las horas, maratonistas incansables.
Me arrastran con las mareas de la luna
Soy un pez herido por las manecillas del reloj.

Reflejo
Mi rostro
En cárcel transparente
Cierra los ojos.
El reflejo
Se desvanece
Por un túnel espeso.

Sueño
Salir del baño, ver la imagen desnuda
De Afrodita, naciendo del mar,
Helena en los ojos de Paris
Miss Universo, al menos
Emerjo.
Me miro en el espejo.
La realidad es otra.

Viaje

Escapo por el hueco de los ojos
Por las lágrimas que inundan el silencio
Por el jardín del patio trasero
Ruedo por mi nariz, mi boca, mi ombligo
Agua en caída de luz por mis cabellos
La meta: el otro lado del espejo
El parque del olvido, el encuentro y la pérdida
Después retorno a mí, rendida por el viaje,
Por el hueco de los ojos.



Vanidad 1

Aquí las líneas hablan de otro modo
Y en la imagen dibujan otra imagen
De sombras y de ángulos y ojeras.

Camino por el mundo del espejo
Desatando, entre los años, cielos,
Antes de mí, ni Lady Gaga, nadie.

Una tersura imposible me acaricia
Y casi no puedo con mi asombro:
Vanidosa que soy, me siento bella.

Contemplación

Urdes una visión inédita
Toda espejo fingido
Enamorando al mundo.

Tu rostro está en el cristal,
Te complace retenerlo
En el claustro engalanado de tus ojos.

Ausencia

Eres, de nuevo, el espejo vacío,
Reflejo del deseo que me provoca,
Ausencia de ti mismo edificada.

Vanidad 2

Ya no te mires tanto en el espejo.
¿Tan poco aprecias a la vida ardiente?
Vence tu vanidad la casta frente
Mientras el mundo gira, indiferente.

La vida es una corta travesía,
Tan callada la muerte nos habita,
Tan secreta teje su telaraña,
Más allá de la calma y la mirada.
Muslo en grupa vuela la primavera,
Hazaña coronada.

Deja entrar al amor, melodía que se atreve,
deja en paz al espejo.
Déjalo retenerte en el asombro.

Honestidad 

Aprietas el rostro contra el vidrio
Estúpida ilusión
Una mueca de burla lo deforma.
Es el espejo cruel, pero es honesto.
Reflejo fiel, bufón de simetrías,
Imagen que se burla de la vida.

Naufragio
        “No one is ever spared except in dreams.”
                                                    W.H. Auden
Detrás de cada mirada,
Detrás de cada paso,
Detrás de cada beso,
Siente la presencia de los monstruos.
A veces cuando se mira en el espejo
En los ojos naufragan los veleros.

 
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Miércoles 8 de marzo, 2017

1 de marzo de 2017

Tres modos de Narciso

1 La tibia breve brisa del aliento hizo temblar la superficie tersa del espejo de agua un instante apenas antes de que el beso la astillara en mil reflejos admirados.

2 Ya en su sombra sobre el prado le fascinó el perfil hermoso, la silueta de su juventud imperfectible. Desde el cristal del estanque y su azogue de pedernales lo sorprendió la imagen de agua y luz que la sombra había apenas insinuado.

Embrujado, se inclinó sobre el espejo y bebió, labio con labio--insaciable--de su propia vida.

3 Belleza efímera del junco juvenil que, a punto de marchitarse, se desmaya sobre el agua.











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 Miércoles 1 de marzo, 2017

24 de febrero de 2017

Décimo aniversario

Seres en el tiempo, las fechas nos fascinan, sobretodo cuando se las repite años a año, década a década en aniversarios que celebran la continuidad, la persistencia, la prolongada dicha de ser a lo largo de los años.

Diez años cumple labrapalabra, esta revista electrónica que es hoy--y desde hace dos años--una  "revistablog".

Hace exactamente diez años--el 24 de febrero del 2007--subimos a la red el primer número de lo que fue casi una jugarreta de profesor y alumnos: la realización de ese sueño que tantos tenemos de producir y publicar una revista literaria.

No podíamos dejar pasar esta fecha sin recordar ese día de hace una década atrás.

El paso del tiempo nos sorprende a pesar de la cuenta cotidiana que hemos ido llevando en el proceso obstinado de publicar--no siempre tan regularmente como hubiéramos querido hacerlo--esta página ahora semanal.

Con esta breve entrada, fuera del ciclo regular de las entradas de cada miércoles, celebramos la primera década de nuestra labrapalabra con una nada humilde satisfecha autofelicitación de estar todavía dedicados a ella.

Quién hubiera pensado en el 2007 que diez años después labrapalabra sería todavía una realidad y no sólo un documento en el recuerdo.

Gracias a todos los que la han hecho posible.

22 de febrero de 2017

Poemas de Carlos Ardavín Trabanco


De la costumbre del otoño

El otoño arriba con su equipaje
de hojarascas y cenizas.

El silencio es apenas una hormiga
dormida entre las horas vacías de octubre.

La brisa acaricia los álamos tristes:
siento en el cristal de mi ventana
el aleteo breve de sus ramas,
cual perfumadas y extrañas palabras.

Visión de Ariadna

Desearías, ¡oh cuánto desearías!
preservar su edad,
habitar con ella una inmensa burbuja.

Pero el tiempo y sus ardores os persiguen;
implacable, el otoño se avecina.

Ariadna se ha dormido:
la observas, la abrigas.

En sus labios de princesa
surge una leve sonrisa de alegría.

La soledad

Dádiva es la soledad
de un dios lejano y misterioso.

Desconozco su nombre, su rostro lo ignoro.

Tan sólo el silencio de su voz
deja una rara estela en mi memoria.

Me consagro a la soledad.

Entre libros y folios me consumo
--sacro fuego--

Y mis pensamientos de entonces
un frágil rumor de palabras.

La madrugada me alcanza,
ensimismado y callado,
frente a unas páginas blancas.

Lejanía, tiempo

Caminamos cogidos de la mano,
como dos adolescentes extraviados
en el mar inmenso del olvido.

El tiempo y sus arcanos,
la lejanía,
o esta extraña melancolía que nos separa,
poco nos importan ahora.

Vagamos,
y el silencio nos devuelve
el eco triste de nuestros pasos
sobre la incipiente hojarasca del otoño.

Foto

La foto resurge ahora
de un pasado remoto que te pertenece,
para entregarte, intacta,
el fulgor de tu mirada adolescente.

La observas: los labios cerrados,
las cejas pobladas,
el pelo negro y copioso,
el matasellos sobre el rostro pensativo.

Todo es ya pasto del tiempo,
de la distancia y el olvido.

Guardas la foto entre las hojas de un libro predilecto,
mientras la tarde palidece afuera,
delicada y parsimoniosamente.

Tras el cristal empañado de la memoria,
llovizna o tal vez nieva.

La foto fue tomada
--según caligrafía en el reverso--
en una Salamanca inverniza,
hacia 1986.

De Diario de una ausencia

3

despierto y encuentro su blanco silencio...
la casa alberga todavía su olor,
sus intactas huellas adormecidas
la dulce memoria se ha detenido
en una fotografía sin fecha,
en unos gestos que se desdibujan
tras la luz cenicienta de esta tarde
miro el breve jardín que cultivaste:
solitarias sus rosas languidecen

8

no existe el alma,
ni el espíritu que invoco en la noche
sólo existe esta nada que me atenaza
y que a veces me impide pronunciar tu nombre:
madre


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Miércoles 22 de febrero, 2017