15 de febrero de 2017

Tecnología: Los "memes" por Eduardo Valenzuela

¿Qué son los memes?

Desde hace un tiempo se han puesto de moda los llamados “memes”, que son imágenes que contienen alguna frase relacionada. Tienden a ser humorísticos, políticos, reflexivos, citas de frases célebres y de cuanto tema se le ocurra al creador. Son usados principalmente en medios sociales y gozan de gran popularidad. El concepto se asemeja al de un anuncio publicitario asociado a una imagen, aunque los memes tienden a enfocarse en temas sociales de actualidad sin fines de mercadeo. En todo caso diríamos que el verdadero producto que intentan mercadear los memes son las ideas.

“El neologismo memes fue creado por Dawkins (1) por su semejanza fonética al término genes (introducido en 1909 por Wilhelm Johannsen para designar las unidades mínimas de transmisión de herencia biológica) y, por otra parte, para señalar la similitud de su raíz con memoria y mímesis. Según Dawkins, nuestra naturaleza biológica se constituye a partir de la información genética articulada en genes, y nuestra cultura se constituye por la información acumulada en nuestra memoria y captada generalmente por imitación (mímesis), por enseñanza o por asimilación, que se articula en memes. Otros autores han señalado una idea semejante y han propuesto otros términos para designar estas unidades mínimas de información cultural. Así, por ejemplo, E.O. Wilson y C.J. Lumsden han propuesto el término culturgen, y aunque en las obras de dichos autores hay un más amplio tratamiento cuantitativo de la transmisión de los culturgenes, se ha acabado imponiendo la terminología de Dawkins, aunque no todos los defensores de la teoría memética compartan todas las tesis de dicho autor” (2).

Si vamos al Diccionario de la Real Academia Española en línea (3) y efectuamos una búsqueda de la palabra “meme” recibimos el siguiente resultado: “La palabra meme no está registrada en el Diccionario”. Lo mismo sucede con los términos mencionados en el párrafo anterior. Todavía la Academia no ha aceptado la palabra “meme” en su diccionario y esto indica la impetuosa avalancha de nuevas palabras que se crean a diario a consecuencia de los avances tecnológicos.

Pudiéramos decir que los memes son una reencarnación de los epigramas que, a diferencia de los usos que le daban los griegos y latinos en la antigüedad al engravarlos sobre piedras funerales, o a los ingeniosos epigramas poéticos de Juan de Iriarte, ahora se adjuntan a una imagen y se difunden en las redes sociales.

Ejemplos de memes:











Fuentes:
(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Dawkins
(2) http://biblioweb.sindominio.net/memetica/memes.html
(3) http://www.rae.es/

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 Miércoles 15 de febrero, 2017

9 de febrero de 2017

Autorretrato de Alejandro Rosales Lugo

Entre las innumerables contribuciones diarias que Alejandro Rosales Lugo ofrece con su "Crónica urbana", Labrapalabra ha considerado adecuado reproducir una de las más recientes, "Autorretrato"

En este día, recorro mi universo como si fuera el espejo de agua de Narciso, que tiembla en mi mirada al paso de los años.

Soren Kikergard, el filosofo del "temor y el temblor", me advierte de mi condición humana y de mi dependencia del marco divino, aun en la libertad de mi existencia, que la creación artística subleva.

Temor ante el  cielo y el significado de lo divino. Temblor del ser humano que plasma su existencia pasajera.

El artista, dentro las peculiaridades de la vida, cabalga como un Narciso en las inquietas aguas del espejo como en un pasto de cristal frágil y emocionante.

El autorretrato revela el poder del corazón, la angustia del alma, y resume las vanidades propiciadas por el egoísmo y el poder creativo.

La locura ya ni es la misma y poco a poco, las "veladuras " de los años quedan como transparencia en el encaje de la tela que va envolviendo a modo de mortaja.

También, en las manos resaltan las venas y los brazos; y las piernas con sus pies flaquean.

Se camina al cadalso, a la plaza donde un jurado anónimo empieza a señalar a la manera de los romanos el "vida" o "muerte".

Parece una ironía, pero cuando se es dios en los sueños, en la memoria, en la facultad creativa, el poeta y el pintor tiemblan ante lo adverso y ponen sus manos al rostro del suplicio.

Somos pequeños dioses--lo dice Huidobro--que actuamos la comedia con un reparto de amigos, de familia, de querencias; que hacemos belleza o lo que presumiblemente son obras estéticas.

Bien, hoy es un día más que me canto--como Whittman--a Mí Mismo.

En las aguas turbulentas de un Narciso impostor.

Porque no tengo el poder de mirarme del todo, en mis errores y aciertos.

Pero si la sinceridad de ir con mi cabeza alta a los confines extraordinarios que la existencia me brinda y que disfruto con ustedes.

Pero revela también la generosidad de Dios al permitirme ser poeta y pintor y asumir mi condición humana, la que me toca recrear a diario buscando y encontrando las fuentes de mi creación.

Sin duda suena a vanidoso, y por lo tanto torpe, hablar de aquello ante la realidad del espejo que delinea mis arrugas y cuenta mis adversidades y las tragedias cotidianas.

Se  aprende a ser viejo en el arte difícil de vivir, si me atengo a André Maurois.
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Miércoles 9 de febrero, 2017

25 de enero de 2017

Traducción: poema por Gary Francisco Keller

Trece maneras de apresar nuestro quetzal de buena fe.
Gary Francisco Keller
A Wallace Steven.
Traducción de S. Daydí-Tolson

Thirteen Ways To Apprehend Our Quetzal in Good Faith
Gary Francisco Keller
For Wallace Stevens.

I
In the beginning Xochiquetzal and Mixcoatl mated SkySerpent and QuetzalBlossom bore ire wind, the florid war our poet-god Quetzalcoatl, banished to the eastern sea on a raft of serpents

II
Our quetzal is the go-between a god, a goddess, a guardian She is our conserver’s cause, He is our uncaused causer

III
Our quetzal is drawing down from heaven his erect tailfeathers mark earth’s spot Our quetzal is skimming the emerald cloudforest his fluted tailfeather foreshadows our fecund life

IV
At first our quetzal was as pure blue as turquoise mountain water But Tecún Umán fell to the conquistador The godbird lit upon the crimson wound Breast to breast, warbler to warrior His chestfeathers dyed with Maya blood

V
Mis movimiento poetas de Aztlán Why do you conjure the águila or colibrí? Our twin-gendered quetzal beckons you return to amatl and sculpted stone.

VI
A man and a woman Are one A man, a woman, a plumed serpent Are one

VII
Tres quetzales roost apart in an aguacatillo tree She chooses one and sets the other free ¡Let it be me! ¡Let it be me!

VIII
I was of three minds In the corona of a tree perched two eager machos their female arbiter and me

IX
I do not know which to prefer, the indiscretion of direction or the discretion of indirection The resplendent male plunging from on high or our feathered flower goddess proving fertility

X
In the swaying misty cloudforest the only still solidary life is one carefully concealed quetzal

XI
The macho is in our nest Parenting the brood his outsized virile tailfeather turns upon itself

XII
It was drizzling in the cloudforest It was going to drizzle The quetzal eyed me from afar the tiny lizard firmly in beak She set forth to a higher nest to nourish our young

XIII
There is no thirteenth way The faith of bad faith is a feckless faith Cage not my quetzal We know no justice But poetic justice
I
En el origen Xoquiquetzal y Mixcoatl se amaron SerpienteCielo y CapulloQuetzal engendraron viento de ira, la guerra florida nuestro poeta-dios, Quetzalcóatl, exiliado fue al mar de oriente en una balsa de serpientes

II
Nuestro quetzal es el que intermedia un dios, una diosa, un guardián Ella es la causa de nuestro protector Él, nuestro causador sin causa

III
Nuestro quetzal desciende de los cielos sus erectas plumas caudales marcan el punto de la tierra Nuestro quetzal roza la esmeralda selva brumosa su aguda pluma caudal predice nuestra vida fecunda

IV
Al principio nuestro quetzal fue de un azul tan puro como el agua turquesa de las montañas Pero Tecún Umán sucumbió al conquistador El avedios se encendió sobre la herida carmesí Pecho a pecho, pájaro y guerrero Sus plumas pectorales se tiñeron de sangre maya

V
Mi movimiento poetas de Aztlán ¿Por qué conjuras al águila o al colibrí? Nuestro quetzal bisexuado te llama a que vuelvas al amatl y la piedra esculpida

VI
Un hombre y una mujer son uno Un hombre, una mujer, una serpiente emplumada son uno

VII
Tres quetzales se posan separados en un aguacatillo Ella elige a uno y deja libre a los otros ¡Que sea yo! ¡Que sea yo!

VIII
Era yo tres mentes en la copa de un árbol dos machos deseosos, posados, su hembra selectora y yo

IX
No sé qué preferir, la indiscreción de la dirección o la discreción de la no dirección El macho resplandeciente que se abalanza desde lo alto o nuestra floral diosa emplumada que demuestra la fertilidad

X
En la cimbreante selva brumosa la única vida quietamente solitaria es un quetzal cautelosamente escondido

XI
El macho está en nuestro nido cuidando la nidada su exageradamente viril pluma caudal se vuelve sobre sí misma

XII
Lloviznaba en la selva brumosa Iba a lloviznar El quetzal hembra me miró desde lejos en el pico el lagarto diminuto asido con firmeza Se escabulló hacia un nido más alto a alimentar a su pollada

XIII
No hay una vía decimotercera La fe de la mala fe es una fe caprichosa No enjaules mi quetzal No sabemos de otra justicia que la justicia poética

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Miércoles 25 de enero, 2017
Publicado originalmente en Labrapalabra 10, diciembre 2012 

18 de enero de 2017

Caracol y Paguro de nuevo

Ermitaño el paguro se protege encerrándose en la caracola vacía que fue de otro, del caracol averiguador y enamorado de sí mismo.

Así escondido, presenta Paguro al mundo las tenazas amenazadoras que lo defienden de sus timideces y temores de introvertido. Piensa para sí mismo.

Para sí mismo se dice que no debiera hacerse ilusiones respecto a lo que tiene alrededor ni menos aún  a lo que tiene por delante.

De sí mismo tiene una imagen algo dolorida, auto compasiva y timorata. Por eso lo del escondite, por eso lo de las tenazas a la vista.


"A cada cual lo suyo", piensa y repiensa buscando justificaciones satisfactorias.

Ha pensado también que a lo mejor se equivoca, que no tiene por qué cada cual sentirse obligado a ser quien es; que a lo mejor se puede a fuerza de esfuerzo y voluntad ser otro. Que él mismo podría ser un caracol--ya lleva su concha a cuestas--y lenta, sabiamente, ir por el mundo averiguando con los periscopios del curioso las verdades de su entorno, lo de afuera, tan diferente a la espiral de su interior de ecos marinos, es decir de ignotas honduras.

Pero no tiene Paguro el paso calmado y seguro del caracol sino el laborioso arrastrar la concha con sus patitas de uñas quebradizas, ni tiene los ojos pedunculados que lo miran todo alrededor sino los ojitos miopes del cangrejo ensimismado.

No es caracol el paguro, aunque lo parezca; ni paguro el caracol.

"Cada cual a su manera", se conforma el equivocado y siente en su interior esa leve, un tanto tonta sensación de que las cosas podrían haber sido algo mejor si la concha adoptada fuera de veras suya y si en vez de su tímido regusto por la ensoñación lo encandilaran los oropeles de la aventura.
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Miércoles 18 de enero, 2017

11 de enero de 2017

Seis poemas de Francisco Marcos Marín

Seis poemas de Francisco Marcos Marín
 
Alifato




Alif

Enigma, el fin comienza,
Quedan atrás su rostro y sus cabellos.
Se abre la relación, marfil mojado,
Humedad entre dientes,
Despejando la niebla de su boca.


Ba

Un sitio para estar en su silencio,
Colinas entrevistas, sugerencias,
Todo cabe en su mano y en sus ojos,
Los caminos devuelven a la noche
El peso de su cuerpo entre las sábanas.

Gim

Espalda destrozada por la carga,
Infamia inexplicable, su ternura.
El puente recupera las orillas
Y cruzan impasibles los viajeros,
Oscuridad del sol los va cegando
Cuando oculta, indiscreta, su mirada,

Dal

Es la línea del barco, de las playas
Rasgadas como nubes esparcidas,
Como naves de mástiles hundidos.
Va subiendo la cuesta en que se ahoga
Rompiendo al pez y al ave su secreto.

Ayn

El ojo es el gran pozo de la luna
En el centro de un patio enjalbegado,
A sus aguas se asoman este mundo
Y los otros, descienden como rocas,
Como piedras silentes en lo negro.


Número primo

Las horas de la tarde se agrupan en memorias
y te duele ese niño que consume silencio.
Has mirado las sombras que el caminante esquiva
y hollado otros umbrales que guardan su respuesta:
las luces de los hombres se pierden sin altura.

Con las manos tendidas, como un ciego camina,
así también te mueves en círculos de brumas,
mientras los prados miran la torre de la iglesia
y las campanas tañen en horas habituales.

¿Quién te pidió permiso para medir el tiempo,
cuando tú no lo tienes y lo buscas en vano?

Simple será el sonido de bronces que te llamen,
ajenos a algazaras, albórbolas y risas,
pendientes solamente de tu paso y su eco
en aquellas preguntas que evitan responderte.

Enseña a los trigales que la brisa acaricia
cómo esperar el día en que todo germine.
Anuncia a quienes oyen el vuelo de las aves
que quedarán vacíos los nidos en los páramos.




Los barcos hacen sonar sus sirenas

En el puerto de Bremen duermen todos los barcos
y danzan las sirenas entre las nieblas dulces;
envuelven en su abrazo los amores ausentes,
buscan en la distancia la luz del faro amigo.

¿Qué extraña primavera me abandonó en el muelle,
cambiado de hemisferio, del ruido ensordecido?

Hay un barco que zarpa llevando la respuesta,
es una forma gris que se oculta en la sombra
y que corta las aguas donde tiemblan los peces
porque no reconocen ese cuerpo que huye.

¿Qué extraña primavera provoca este reposo
formado en el vacío que la nave abandona?

Soy el viajero que huye con el barco en silencio
o soy quizás el otro, que permanece en tierra,
o el hombre que, entre sueños, se imagina en la barca
que lleva a imaginarios guerreros invencibles.

¿Qué extraña primavera ha llenado mis labios
del perfume granado de una boca lejana?

Espacio ausente

Sobre el mantel la leve gota oscura
Es sólo el eco breve de la copa,
Como el hueco vacío de la almohada
Es un espacio ahora sin imágenes.
Las manos ya no sienten otras manos
Ni los cuerpos se buscan como entonces.
Aunque estamos aquí: seguimos vivos
En los mismos lugares que dejamos.

¿Es quizás la ilusión la que nos hace
Imaginar las cosas que ocurrieron?
Ocurrieron así, nadie lo dude:
En el mismo lugar, sombras distintas.

Carraspea el reloj, dando a las horas
La voz a la que están acostumbradas.
Nada nuevo hay en él, sólo parece
Que intenta recordar otras edades,
Sin lamentar el paso de los días.
¿Son las luces más tenues o no prende
Dentro del corazón el fuego el aire?
Vaga por ese hueco el mismo cuerpo,
El mismo espacio con distinta ausencia.

Aquellas ciudades

Han pasado los días del verdor infinito,
cuando la roca hablaba y llenaba los huecos
de cada vida con las otras historias, narraciones
de matanzas terribles y de luchas, fechas y dinastías.
Han pasado los días del azul infinito,
cuando la mar traía y llevaba las barcas
de los dueños de la ciudad erguida y de las casas
de piedra y paja, de sangre y de palabras.
Han pasado los días del reloj infinito,
cuando la hora crecía y alargaba la imagen
de ilusión momentánea en cada hoja
de un árbol con final perdido en el recuerdo.
El temblor de un instante que anuncia su caída
se confunde en la nada que el viento le arrebata.


Se reconocen

Con frecuencia, al pasar, se reconocen:

Están sentados juntos, forman un envoltorio.
El silencio se rasga o se prolonga.
Como si se entendieran, continúan.
El sol de la ventana dará paso a la noche.
Tras los cristales cruzan, calladas, otras luces.
Acumula aquel lado cenizas sin sentido.
Ausentes viven, perdidos en su día.
Una vez, otra vez, aquella vez, sintieron,
Esperaron, no se sabe muy bien, ¿un mundo diferente?
Pudiera ser, lo avala la experiencia.
Ellos mismos creaban, en el dolor felices.
Para entender esta infinita monotonía
Regrese, por favor, a la primera línea.

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 Miércoles 11 de enero, 2017

4 de enero de 2017

Para leer: Libro de Amélie Olaiz

A Labrapalabra le han llegado algunos libros que con el tiempo han ido formando una breve biblioteca cuyos títulos y una muestra de cada cual nos ha parecido necesario compartir con quienes leen esta revistablog.Iniciamos este muestrario, que se irá dando a conocer esporádicamente en muestras futuras, con cinco textos del libro A discreción del Gato (México: Amar Café, 2016), de Amélie Olaiz, autora de quien Labrapalabra ha publicado anteriormente dos cuentos: "Corazón de Barro negro" (6 de abril del 2015) y "De aquí para allá" (13 de julio del 2016).

Imperdonable

--Tengo que decirte . . .
Me quedé pasmada, sobrecogida, aterrada. No encuentro sosiego. Podría haberme dicho cualquier cosa, ¿pero aquello? ¿Cómo lo olvidaré? Morirse así sabiendo lo curiosa que soy.

Discriminación

Afuera, Odio y Envidia descargan una tormenta. Bondad, Esperanza y Amor, protegidos por el arca, navegan con la certeza de que Yahvé es todo dulzura.

La casa de los sustos

En mi casa las ventanas se desplazan, es muy sutil y sucede en horarios tan variables que no cualquiera lo nota. Lejos de asustarme, disfruto la danza de luces y sombras, porque nuestro hogar adquiere vida propia y los fantasmas, que no soportan lo impredecible, huyen despavoridos.

Alambique

Antonia cruzó el océano para ver a Irena. Iba sin algo especial que decirle, sólo esa necesidad que surge de quién sabe dónde y se vuelve urgencia.
     Al llegar se fue a sentar con Irena en la terraza de muros rojos y azules, que le recordaba el calor del infierno y la frescura del cielo. Las dos mujeres hablaron muchas horas, tantas que se convirtieron en semanas. Ambas sabían que con palabras se destila el bálsamo para las tristezas.

En busca de la musa

Mi marido de viaje, las niñas en casa de mi hermana, la tele apagada, la cotorra en silencio. Descuelgo el teléfono y me dispongo a escribir. Pero las ideas, tras los barrotes del tedio, me miran sin decir nada.



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 Miércoles 4 de enero, 2017