6 de agosto de 2018

Un saco roto: Modo del blog

Eso de que en el camino se acomoda la carga lo comprueba la experiencia una y mil veces. Porque al echarse al camino el aventurero lo hace sin estar completamente seguro de cómo irá la cosa y si no se le desestibará el equipaje con los zangoloteos y peripecias del viaje.

Así, cuando hace ya más de diez años unos cuantos ilusos nos echamos a volar--nos pareció muy pedestre caminar--con la revista digital Labrapalabra, no teníamos idea de a dónde iríamos a parar con lo que más que un vuelo fue un revoloteo indeciso.

Dicho en breve, la revista dejó de ser tal y pasó a convertirse en un blog dedicado a la creación literaria y artística de quienes quisieran colaborar en él. Ante el relativo fracaso de tal propuesta, hubo de redistribuirse la carga y reconsiderar de nuevo el modo y objetivo del blog.

En esto he actuado solo. Decidí no hace mucho que Labrapalabra sería un blog tan inclusivo que bien podría tildárselo de "saco roto", "cajón de sastre"--y desastre--o "zafacón", incluso. Según se lo mire. En él irá cayendo un poco de todo.


Incluiré en este blog casi a diario entradas personales sobre variadas cuestiones. Material no me falta.

Pero no lo concibo como un blog puramente personal. Además de mis textos e imágenes iré publicando trabajos de otros. Quienes sean esos otros dependerá de ellos mismos.

Y sigamos adelante, que la carga se irá estibando en el camino.


Garabato #1 y otro



Dan mucho que pensar los garabatos que se producen casi por sí mismos en momentos cuando la mente anda ocupada en cuestiones que poco le interesan o que la perturban por lo irrelevantes que se le muestran y hay a mano papel y lápiz.

El ocioso no garabatea: lo hace el que se siente y resiente estar de ocioso sin estarlo.

Tiene el ocio mala reputación entre algunos, especialmente entre los que no se ven nunca acosados de la necesidad de garabatear en cualquier papel cualquier enredo de líneas que pueden ser tanto sondas en lo oscuro como drizas para alzar velas.

El ocio auténtico--el digno del que hablaban los antiguos--es una función imprescindible del pensamiento y la creatividad. Trabajo y ocio se complementan, se necesitan mutuamente, como les sucede en su alternancia a la vigilia y el sueño.

5 de agosto de 2018

Ocio digno







El ocio, cuando es virtud del cuerdo, genera no pocas curiosidades y grandezas, no necesariamente sólo vicios y maldades, como prevenían las no siempre sabias abuelas de antaño, tan hacendosas y mal pensadas.


4 de agosto de 2018

Torbellino

Torbellino es el de las aguas de la riada.
Torbellino el del aire en la ventolera.
Y también torbellino el de la mente activa, la que observa y piensa, la que imagina y fantasea. La que siente cómo se van generando en ella la tormenta del tornado y el desborde de los ríos.


Torbellino de torbellinos es la actividad mental del insatisfecho y el sorprendido. Desde la sorpresa  del relámpago captado en la instantánea del momento hasta el prolongado sentir los roces del tiempo contra las cosas. El sutil caer del polvo en el polvo del silencio y el precipitado caer de la gota sobre la piedra que resuena.

Torbellino del darse cuenta y del soñar. Del engañarse en el laberinto de los espejos y los ventanales. Del inventar el mundo con el raudal y el huracán de las palabras.

Torbellino todo lo que vive y lo que existe.


Define el caracol en su espiral de conchaiperla y torbellino la forma infinita del universo.

2 de agosto de 2018

Don Baruj y el hombre lobo

“No por nada los clásicos hablaban de cómo el hombre es lobo del hombre: bien se conocían a sí mismos, filósofos que eran, lúcidos observadores de la realidad”, pensó don Baruj y lo puso por escrito en su libreta de bolsillo.

Porque escribir, tomar nota—lo ha dicho él mismo más de alguna vez—, disminuye las confusiones del olvido.

--Sólo que incluso lo escrito—nos ha dicho—cambia de sentido con el pasar del tiempo. Se lo le desde otro instante.



Lo vemos un rato después, a solas en su rincón junto a la ventana, volver las páginas de su libreta releyendo lo que probablemente no recuerda haber escrito hace unos días.

1 de agosto de 2018

Caprichoso tiempo

Irremediablemente vuelve uno--piensa el que envejece a pesar suyo--sobre lo mismo una y otra vez.

Una y otra vez se repite, para molestia de los otros, los que en su balanza todavía pesan más las probabilidades del futuro que las memorias de lo que ha ido quedando atrás.

Atrás es más atrás para el que apenas tiene un adelante.

Adelante inmediato de un mañana sin tiempo.

Tiempo transformado en una concatenación de lo repetido.

Repetido el decir de lo que se repite en la mente obsesiva.

Obsesiva convicción de que ya todo ha sucedido.

Con la edad el tiempo se hace cada vez más caprichoso y fugaz.

Lo ve uno hacer de las suyas en otros--medita el que envejece--y se lo siente roer los huesos propios con su paciente persistencia.

Persistencia del ácaro que sabe que tiene la eternidad de su parte.